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Mostrando entradas de febrero, 2020

EL ZAPATERO

Jaime era el zapatero comunista que trabajaba en el portón de los Rodríguez y quien tenía por costumbre devolver a tiempo los zapatos.  Los reparaba y los limpiaba a la perfección con una habilidad heredada de una larga tradición de zapateros.  Era comunista y echaba al viento su salsa ardiente de revoluciones y cambios.  Pero nadie le prestaba atención. Sólo devolvía los zapatos cuando había completado un número par considerable.  Así, cuando reunía, digamos diez zapatos, llamaba a sus dueños para que vinieran a recogerlos.  Los cinco dueños respectivos eran citados el mismo día.  A la misma hora. Y, condición de zapatero en sus zapatos, debían venir descalzos a su taller de hoces y martillos.  Una vez en él los propietarios se daban cuenta de que todos los zapatos estaban unidos por largos cordones, que también servía de ajuste al pie.  Los zapatos relucían, hermosos.  Pero al ponérselos ci...

EL ESPEJO Y LA MÁSCARA

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Librada la batalla de clonfart, en la que fue humillado el noruego, el alto rey habló con el poeta y le dijo: -Las proezas más claras pierden su lustre si no se las amoneda en palabras. Quiero que cantes mi victoria y mi loa. Yo seré Eneas; tú serás mi Virgilio. ¿Te crees capaz de acometer esa empresa, que nos hará inmortales a los dos? Librada la batalla de Clontarf, en la que fue humillado el noruego, el Alto Rey habló con el poeta y le dijo: -Sí, Rey -dijo el poeta-. Yo soy el Ollan. Durante doce inviernos he cursado las disciplinas de la métrica. Sé de memoria las trescientas sesenta fábulas que son la base de la verdadera poesía. Los ciclos de Ulster y de Munster están en las cuerdas de mi arpa. Las leyes me autorizan a prodigar las voces más arcaicas del idioma y las más complejas metáforas. Domino la escritura secreta que defiende nuestro arte del indiscreto examen del vulgo. Puedo celebrar los amores, los abigeatos, las navegaciones, las guerras. Conozco los linaj...